jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Qué incita a la violencia callejera?

Los jóvenes actuales tenemos fama de rebeldes, vagos y "fiesteros", lo cual no es así (pero eso ahora da igual). Lo que realmente deberíamos preguntarnos es el porqué de esta actitud. ¿Qué le hace pensar a un chico de 17 años que irse de fiesta los viernes es la mejor manera de divertirse? Para comprender las razones, es bueno que pensemos como uno de ellos. Probablemente la mayoría de los jóvenes empiecen a salir por las noches porque sus amigos lo hacen, por el efecto masa. Pero esos amigos también tienen que empezar algún día, deduzco que acompañados de una persona un poco mayor o siguiendo el ejemplo de alguno de sus hermanos, con el fin de luego comentar en el colegio que "el viernes pasado fui a la discoteca", pareciendo ser el más mayor de los del grupo. Sin embargo, pienso que con las fiestas pasa lo mismo que con el tabaco. Primero uno lo prueba, pero no le gusta o luego tiene remordimientos (qué dirá mi madre, no sé por qué lo hice, etc.) y luego, a causa de repetirlo para no perder prestigio, le parece que eso no está tan mal e incluso que está bien. Después sus amigos, admirados por "el machote" de la clase, empezarán a "irse a dormir a casa de tal" para poder compartir la experiencia. Así es, en mi opinión, como empieza un delincuente juvenil: un poco de alcohol, unos "amigos" (o compañeros de diversión) y la constancia de repetirse cada semana. Por fortuna, hay gente que consigue quitarse esta adicción (y es una adicción: un joven que la mitad de la semana habla del viernes y la otra mitad prepara el viernes es adicto y tiene un serio problema) y pensar que todo era una travesura de niños, pero hay otros menos afortunados que no. Y éstos son los que me preocupan. Gente que echa su vida a perder (y también todas las cosas grandes que hubiese podido hacer) por culpa de las drogas, el alcohol o el sexo. Puede parecer un poco irreal, pero todos conocemos a alguien que le ves y dices "está acabado". Probablemente no se dé cuenta hasta cuando sea demasiado tarde, pero ahí es donde tienen que intervenir los verdaderos amigos, esos que él dejó de lado porque no eran enrollados y que son los únicos quele pueden ayudar, ya que sus "amigos" sólo le ríen las bromas. Y esas personas son las que se pelean y destrozan la calle. Las que hacen el botellón en el parque, se lían con tres tías cada noche y dejan todo hecho un asco, lleno de "meaos" y botellas. Esa es la imagen del joven actual, pero sólo porque son los que salen en los medios de comunicación. Si en las telenoticias sólo se viesen jóvenes ayudando a la gente y haciendo deporte seguro que la gente vería las cosas con otros ojos. Y es que muchos jóvenes tienen este estilo de vida, pero la gente no lo sabe. Y si algún padre se piensa que ir a la discoteca no es malo (porque, por ejemplo él iba cuando tenía la edad de su hijo), le invito a que vaya un viernes y lo compruebe, pues pienso que los padres no tienen la culpa, pero si que podrían intentar controlar un poco más a sus hijos.

Pioneros, emprendedores...

Siempre he admirado a la gente que en diferentes épocas de la historia han sido los pioneros, que donde no había camino ninguno, a golpe de sus pisadas, han dejado una pequeña senda que con el paso del tiempo ha llegado a ser un camino andadero.
Son el mismo tipo de personas que descubrían nuevos territorios, realizaban grandes hazañas y hacían que la aguja del reloj de la historia por unos momentos se acelerara.
Mi pregunta es ¿existen hoy en día este tipo de personas? ¿dónde están? ¿qué hacen? ¿es posible que me haya cruzado por la calle con alguna de ellas y no me haya enterado?. Supongo que sí, es más hace unos días tuve la oportunidad de encontrarme con una de ellas, la verdad es que suele tener muchas ideas en la cabeza pero ¿eso basta? está claro que no, gente con ideas en la cabeza hay muchas, ¡cientos! pero de la idea al acto, a la cosa realizada... me explicaba que se necesitaba constancia, aprender a dar un paso detrás de otro y que él no era capaz de echar a andar solo que llegaba a hacer cosas novedosas gracias a sus amigos gente que conociéndole le ayudaba a concretar. Ese es uno de los puntos de los que, leyendo un poco de historia, te das cuenta: que todos los pioneros han sido gente que se ha marcado una meta la cual le provocaba un brillo especial en los ojos, pero que además tenía que tener claro cuál era el siguiente paso a dar y, muchas veces, no era él el que indicaba el lugar donde poner el pie.