Puedo preguntarle a un amigo cómo se encuentra desde mi casa, hablar con otro que está en Lyon durante la clase de álgebra. Hacer el pedido de la compra por internet para encontrarme en casa, cuando llegue del gimnasio, la compra perfectamente guardada en la nevera, montar una fiesta en la playa con un evento en tuenti, conseguir trabajo en una gran empresa (bueno, quizá esto, ahora mismo es un poco difícil, pero ya llegará).
Esta facilidad de comunicación nos da acceso casi ilimitado a cualquier información. Hay infinidad de fuentes de información como el famosísimo wikipedia, páginas web de los periódicos de toda clase (generales, económicos, deportivos...). Incluso existe (sí, existe queridos profesores y alumnos que acabáis de caer de la higuera) el portal rincóndelvago, donde uno puede bajarse trabajos en los que sólo debes poner tu nombre y presentarlo.
Pero esta facilidad es, muchas veces, nuestra perdición. Hay tanta información que cuesta saber qué es invención y qué es verdadero. Las simples preguntas de "qué me sobra aquí", el "esto cuela o no", quedan automáticamente anuladas. La pereza inherente en cualquier ser humano enseguida dice que no nos preocupemos. No hace falta documentarse porque no acabarás nunca. Tú opina y di que has leído un libro especialista en esto y la gente se calla perpleja ante tu sabiduría. Y bajo la bandera de la libertad de expresión, tenemos todo el derecho del mundo a opinar sobre lo que nos plazca. Pero, eso sí, que nadie se atreva a decir lo contrario. Porque uno siempre tiene derecho a opinar sobre cualquier cosa, menos en opinar sobre la opinión. No pongamos en duda las opiniones de los demás y las fuentes de información de los medios que nos informan. No sea que mañana, nuestra sociedad no sea la maravilla que estamos viviendo.David Ramoneda
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